Comparar a Abascal con Marine Le Pen, a la que adora es pura coincidencia. Él es un ultra cañí, un kiko apostólico, de María del Monte más bien. A Marine la escuchan en los barrios obreros, a éste le ríen las gracias la chavalería de la Mae West , Paseo de Gracia o en el Barrio de Salamanca con la rojigualda en la muñeca. Abascal es un niñito pijo, resentido por estar picado de viruela, que recuerda a Paco Candela, un cromo vamos.