Parece que el tiempo no avanza y lo que ocurre es que nos va devorando sin que seamos capaces de percibirlo. Pasa a una velocidad de vertigo.

Parecía que el mes de Agosto estaba en la eternidad cuando Marta y David nos anunciaron su boda.

Hoy se atraviesa un evento importante y ya la boda se percibe como tremendamente próxima.

Acudimos al lugar de la celebración para la degustación y puesta en ensayo de la ceremonia de Agosto.

 

Acudimos los novios, los padre de David, Chary y nosotros, y fuimos comentando familiarmente las impresiones de lo que Virginio nos iba comentando.

Rubén se muestra muy tranquilo en sus visitas. Seguramente el poso vivido entre nosotros se le active. Normalmente cuando viene lo hace durante todo el día. Come, siestéa, merienda y ya después de todos los cambios de impresiones que nos ponen al tanto unos de otros, se va.

Nos gusta que venga y a él le gusta pasar el día con nosotros.

Tenemos pendiente el ventilador para dentro de muy poco.

Hoy nos bajamos a Velilla. Estaremos allí una semana. Ya os contaré a la vuelta. Nada especial. El tiempo del más puro invierno pero a gusto en el apartamento y Magu resfriada.

 

Nos juntamos a comer para felicitar a Marta los que estábamos en Granada. Fue un rato muy agradable donde además, Magu les hizo entrega a los novios de las alianzas que ella les había regalado con el deseo de que les dure toda la vida.

 

 

 

 

Seguramente sea el último año que pase de soltera.

Jotadalia es un Restarurante que ya es familiar. Nos gusta mucho por la calidad de su servicio y por la tranquilidad que se disfruta para compartir conversación y sentimiento.

Decidimos pasar por Velilla antes de ir a Málaga. El festival de cine ha puesto el precio de los hoteles malagueños por las nubes.

Velilla en su linea de crecimiento, cada vez hay más residentes en invierno, sobre todo daneses y escandinavos. 

El tiempo no acompañaba mucho, pero el apartamento está muy acogedor. El Domingo nos fuimos para Málaga. Jorge estaba con los niños y decidimos comer y pasar el día con ellos. Abrir los regalos siempre les supone  una ilusión.

 

La comida la haríamos en la playa. El día había dado una tregua y los niños agradecerían la libertad que da un chiringo.

Chari no estaba con nosotros porque trabaja los domingos.

 

 

 

 

 

Los niños comen, no sé si poco o suficiente, pero están fuertes y derrochan salud.

Después de descansar un rato en el apartamento que habíamos alquilado, Verónica Home, céntrico, pero con cama pequeña e incómoda, nos fuímos a ver el Museo de la imaginación.

Es un museo pequeño pero que gusta. Tiene unas imágenes impactantes y en línea de desarrollar la imaginación de los participantes. Es muy interactivo y le gustó mucho a los niños.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El día se terminaba y todavía había algo pendiente de preparar para las clases del día siguiente. Las palabras éxamen, control, evaluación,etc...empiezan a ser habituales para ellos.

Un paseo para nosotros con unas cervecitas antes de irnos a  acostar.

 

El lunes por la mañana estuve visitando el Muelle 1, donde estaba atracado un crucero que no paraba de arrojar gente al centro de Málaga, una fuente de ingresos súperconsiderable.

La verdad es que la reconversión que ha sufrido esta zona ha sido espectacular. 

 

 

Comimos con ellos, los padres y los niños a los que habían recogido del colegio. Ya estaban todos sufriendo y disfrutando de su actividad normal. Nosotros decidimos adelantar nuestra partida porque no tenía sentido quedarse solo a dormir y preparamos la bolsa de viaje.

Dormir en Velilla y amanecer allí para salir para Granada.